1 Butaca de 5
El hombre del saco ya no se lleva a los niños malos, ni siquiera va a por los que tienen un gran corazón, ahora quiere arrebatarte la paciencia. ¿Era necesario? El hombre del saco es una propuesta vacía, hueca, un muñeco de madera tallado (como los que hace el protagonista) que no soportaría los hilos del mejor titiritero.
Durante siglos, los padres han advertido a sus hijos sobre el temible Hombre del Saco, un ser maligno que rapta a niños inocentes y los aparta para siempre de sus familias. Patrick (Sam Claflin) escapó de sus garras por los pelos en su infancia, pero el trauma que le generó aquel encuentro le ha perseguido desde entonces. Tras mudarse a su antigua casa familiar con su esposa e hijo, Patrick descubrirá que la tenebrosa criatura continúa allí, acechando sus pesadillas y amenazando con arrebatarle aquello que más quiere en el mundo.
Colm McCarthy dirige, sin muchas ideas, una cinta vaga y torpe. Una película cargada de estereotipos, algo que la convierte en predecible. Un bucle infinito de escenas día/noche donde todo se ve venir y el sonido no hace otra cosa que molestar. El hombre del saco se vale únicamente de recursos sonoros en forma de jumpscares para acabar sacando de quicio al espectador.
El argumento está vacío. Es idéntico al de cualquier película de sobremesa solo que adornada con un monstruo que se quiere llevar a los niños buenos. En el guion hay cierta intención de dotar al proyecto de alma, tratando de hablar sobre el inevitable paso de la infancia a la adolescencia. Sin embargo, las continuas explicaciones evidentes la convierten en una caricatura.
El hombre del saco es una broma de muy mal gusto. Predecible, insoportable y mal rodada. Creo que me da más miedo la aparición de escenas sobreexplicativas que el propio “Hombre encapuchado que lleva un saco cuya cremallera suena como una motosierra”